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NAR 2025 en Estados Unidos: cerca de 68% había probado IA

Por , fundador de FARO · Publicado 16 · 07 · 2026 · Actualizado 25 · 08 · 2026 · 10 min

En la encuesta NAR 2025 de Estados Unidos, 32% dijo no haber probado activamente IA en su negocio. Usar una herramienta no equivale a cambiar una operación. En Panamá no hay una medición pública equivalente, así que el punto útil es medir la operación propia.

El dato incómodo: mucha adopción, poco impacto reportado

La encuesta anual de tecnología de la Asociación Nacional de Realtors de Estados Unidos (NAR, 2025 Technology Survey) recibió 1,241 respuestas de 49,233 invitaciones, una tasa de 2.5%. Por complemento, cerca de 68% había probado IA en su negocio; 17% reportó un impacto significativamente positivo y 7% usaba chatbots para captar o comunicarse con clientes. Son respuestas de miembros de NAR, no del mercado panameño.

En esa misma encuesta, el contenido generado por IA fue la aplicación más reportada, con 46% de los encuestados. Eso puede mejorar una tarea de redacción, pero no demuestra por sí solo una mejora en respuesta, seguimiento o cierres.

Dos encuestas comerciales muestran adopción entre consumidores de Estados Unidos, con muestras y preguntas distintas. Realtor.com reportó que 82% de 1,000 adultos interesados en comprar o vender, o que lo habían hecho en los dos años previos, usaba IA para información inmobiliaria (Realtor.com, 2025). Veterans United reportó que 45% de 859 compradores potenciales había usado IA en el proceso de compra (Veterans United, Q2 2026). Ninguna muestra permite inferir la adopción en Panamá.

Redactar con ChatGPT no es transformación

Conviene ser claro con lo que sí y lo que no cuenta como cambio.

Abrir ChatGPT, pegar los datos de un apartamento y sacar un párrafo bonito es una mejora de productividad personal. Está bien. Pero es una herramienta que se abre y se cierra: no vive dentro de tu operación, no ve tus leads, no conoce tu inventario, no toca tu agenda. El día que estás en una reunión, esa «IA» no hace absolutamente nada por ti, porque su único usuario eres tú y tú estás ocupado.

La transformación exige conectar la IA con un proceso y mantener supervisión. Puede preparar respuestas, ordenar contexto o apoyar una automatización, pero la relación, la negociación y el cierre siguen necesitando una persona responsable.

Cuatro niveles de madurez: de un prompt a una operación

Nivel 1: uso individual. Una persona pide un texto, resume una llamada o propone asuntos para un correo. El beneficio potencial está en ahorrar parte del tiempo de una tarea. El riesgo está en pegar datos personales, publicar información incorrecta o asumir que un borrador es una decisión. Aquí la regla es sencilla: datos mínimos, revisión humana y registro de la fuente original.

Nivel 2: proceso compartido. El equipo acuerda plantillas, tono, campos obligatorios y una revisión antes de publicar. La IA deja de depender de la improvisación de cada agente, pero todavía no conoce el estado real del inventario. El control principal es una ficha canónica: precio, disponibilidad, metraje y condiciones deben venir del sistema, no de la memoria del modelo.

Nivel 3: información conectada. La herramienta recibe datos estructurados de propiedades y clientes con permisos definidos. Puede preparar una descripción desde campos aprobados o resumir contexto para la persona responsable. Este nivel exige trazabilidad: debe ser posible saber qué información entró, qué salida se produjo y quién la aprobó.

Nivel 4: automatización supervisada. Una acción ocurre sin que alguien presione cada botón: clasificar una consulta, programar un recordatorio o preparar un mensaje, por ejemplo. Cuanto mayor sea el efecto sobre un cliente, mayor debe ser el control. Precio, disponibilidad, condiciones contractuales, asesoría financiera y compromisos nunca deberían quedar a una inferencia sin revisión.

Subir de nivel no siempre es la respuesta correcta. Si el inventario está desactualizado o nadie es dueño del seguimiento, una integración más compleja solo mueve el desorden más rápido. Primero se define el proceso; después se decide qué parte merece asistencia.

Lo que sí se puede medir: un proceso operativo

Una operación puede medir la demora, el contacto, la calificación y la próxima acción sin convertir una asociación externa en una promesa de venta.

Un estudio histórico de InsideSales observó más de 15,000 leads web y 100,000 intentos de llamada en seis empresas de Estados Unidos. Encontró asociaciones entre una menor demora, contacto y calificación (Lead Response Management Study, 2007). No midió cierres, corredores panameños ni conversaciones por WhatsApp. Por eso no trasladamos sus multiplicadores a una expectativa comercial local.

Un secret shopping de 100 consultas a más de 25 firmas de Estados Unidos encontró que 47% no recibió respuesta, con un promedio de 8 horas y 17 minutos entre las respondidas (Mike DelPrete, EE.UU., 2024). No es un dato de Panamá. Sirve como señal para medir la operación propia, no para copiar el porcentaje.

La diferencia práctica está en el sistema: registrar, asignar, responder y dejar una próxima acción. La IA puede asistir algunas de esas tareas; el equipo conserva la responsabilidad sobre lo que se envía y lo que se promete.

Para medir una prueba, elige pocas métricas que el equipo pueda auditar: porcentaje de consultas con responsable; mediana hasta la primera respuesta; porcentaje con próxima acción y fecha; registros incompletos; correcciones humanas antes de enviar; y conversaciones que requirieron escalamiento. «Usamos IA» no es una métrica. «De 40 borradores, 11 necesitaron corregir precio o disponibilidad» sí entrega una señal accionable.

Los límites que una operación profesional debe escribir

Datos personales. No pegues documentos, conversaciones completas ni información financiera en una herramienta sin conocer su política, retención, acceso y contrato. Usa el mínimo necesario y separa datos de identificación cuando una tarea pueda resolverse sin ellos.

Hechos de la propiedad. Un modelo puede completar un vacío con una frase plausible. Precio, metraje, mantenimiento, estacionamientos, fecha de entrega y disponibilidad deben venir de una fuente aprobada. Si un campo está vacío, la salida correcta es pedir confirmación, no inventarlo.

Discriminación y perfilamiento. Una recomendación no debe excluir personas por atributos protegidos ni convertir señales indirectas en una decisión de vivienda. Define qué campos no puede usar la automatización y reserva las decisiones sensibles a una persona con responsabilidad identificable.

Promesas comerciales. La IA no debe asegurar apreciación, retorno, aprobación bancaria, fecha de entrega o resultado de una negociación. Puede presentar escenarios con supuestos visibles; no transformar un escenario en garantía.

Identidad del interlocutor. Si una conversación usa automatización, el cliente debe poder entender con quién habla y cómo llegar a una persona. La ruta de escalamiento importa tanto como la velocidad inicial.

La categoría ya existe afuera y es temprana en Latinoamérica

El 2 de febrero de 2026, Lofty anunció en Estados Unidos un producto que la propia empresa llamó «Agentic AI OS» inmobiliario. Es evidencia de cómo un proveedor presenta su producto, no de adopción general ni de resultados validados de la categoría.

La existencia de esa categoría en Estados Unidos no demuestra que el mismo producto o la misma adopción existan en Latinoamérica. Tampoco autoriza a presentar una hoja de ruta como software terminado. La comparación útil es tarea por tarea y con el estado real de cada herramienta.

Para el corredor panameño, la existencia de esa categoría sirve para comparar tareas, límites y responsabilidades. No demuestra que el mercado latinoamericano esté vacío ni que una propuesta local ya tenga esas capacidades.

Qué significa esto para ti en Panamá

El contexto local hace valioso el seguimiento. Una venta residencial registrada en el MLS de ACOBIR tardó en promedio 248 días en cerrarse, con 9% de descuento sobre el precio de lista (sistema Xposure vía Servmor, II Sem 2025, n=235 cierres). Es un proxy del MLS, no de todo el mercado, pero muestra por qué una próxima acción visible importa durante meses.

WhatsApp puede formar parte de ese circuito cuando la operación lo necesita. FARO lo ofrece como integración gestionada sobre la API oficial de Meta, sin presentar la bandeja o los agentes autónomos como capacidades nativas de FARO 0.5.

La pregunta útil no es si la IA redacta o ejecuta por sí sola. Es qué tareas puede asistir sin borrar la responsabilidad humana. La capa gestionada de CRM y bot se explica por separado del producto actual.

Una prueba de 30 días que no necesita fe

Semana 1: línea base. Sin cambiar el proceso, mide consultas recibidas, responsable, primera respuesta, próxima acción y errores de inventario. La línea base evita atribuir a la herramienta un problema o una mejora que ya existía.

Semana 2: una sola tarea. Elige una tarea de bajo riesgo y alto volumen, como convertir campos aprobados en un primer borrador de descripción. Define la fuente, la plantilla, quién revisa y qué errores obligan a detener la prueba.

Semana 3: compara calidad y tiempo. Registra cuánto tardaba la tarea antes, cuánto tarda con asistencia y cuántas correcciones exige. Un borrador rápido que requiere verificar cada frase puede no mejorar el proceso. Incluye el tiempo de revisión en la cuenta.

Semana 4: decide. Mantén, modifica o retira el flujo. Solo después evalúa conectar otra tarea. La decisión debe quedar escrita con su evidencia: volumen observado, tiempo, errores, riesgos y responsable. Así la adopción deja de ser una demostración y se convierte en gestión.

En FARO 0.5, la fuente operativa conecta información, inventario, web, clientes y contenido. Eso no significa que cada proceso sea autónomo. Las integraciones de CRM y WhatsApp se implementan como capas gestionadas cuando la operación las contrata. Esa separación entre producto disponible y servicio configurado es parte del criterio, no una limitación que debamos esconder.

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